Soy amado Por Keny Jared Laureano Rivera

A la profesora Consuelo Martínez Justiniano se le ocurrió una “brillante dinámica”. Con emoción planteó que tenía un ejercicio para escribir un ensayo.  Todos enérgicos, al menos yo, dije: “interesante”, pero al comenzar a explicar su dinámica mi mundo comenzó a derrumbarse.  Consistía en abandonar el celular por una hora.

Quizás muchos piensen que estar sin celular una hora no es mucho tiempo; pero para mí es una tortura a sangre fría. Es una gran separación como la de Iglesia y Estado, es algo tan repentino como la separación de una madre y su hijo. Es un vínculo creado en años no es una relación momentánea, ni pasajera; no experimentamos, ya hay una relación formal entre el celular y yo.

Diariamente utilizo mi celular en diversas actividades, incluso en clase, ya que tengo la capacidad de poder atender, hacer mi trabajo a tiempo y estar al tanto de lo que sucede en las redes sociales. La profesora dio la orden de poner el teléfono lejos y fue como despojarme de mi vida, como si me arrancaran el corazón. Lo dejé con tanta agonía, pero dije: “ok, una hora pasará rápido”. Fue la hora más escalofriante de toda la semana.

Soy amado

Saber que mi novia me estaba hablando y la conversación estaba súper interesante. Por otro lado, estaba en negociaciones importantes, más estaba enterándome de chismes como el de quién está embarazada, y el de un amigo que tiene una novia nueva.  Comenzó a transcurrir la hora y la desesperación iba en aumento hasta que la profesora dijo: “hay un teléfono que no para de sonar”… Pensé: “ok, mi novia se pone algo psicótica, pero sabe que estoy en clase. Será el negocio que tenía, ¿se me caerá la venta? ¡Oh, Dios! ¿y si me llaman del trabajo que solicité?” Me tranquilicé creyendo que eran los grupos de WhatsApp enviando mensajes sin importancia. En ese momento entendí que sí, tengo una adicción a mi teléfono hermoso.

Al final, ya realizado el experimento, me sentí muy solicitado. Tenía 23 mensajes de una aplicación, 3 comentarios en otra y una llamada perdida. Concluí que soy amado.


Keny Jared LucianoSobre el autor

Keny Jared Laureano Rivera es el mayor de dos hermanos. Nació un 16 de mayo del 1995, en Río Piedras, Puerto Rico. Vive en Dorado. Actualmente es estudiante de la Universidad Metropolitana en Bayamón. Estudia Trabajo Social con la meta de obtener un Bachillerato e integrarlo con estudios doctorales en Psicología. Fue seleccionado para tomar talleres de poesía y composición de escritos, durante 6 meses en su escuela superior Dr. Albert Einstein de San Juan. Aprobó con distinción y ganó el segundo lugar, al mejor poema. Sus pasatiempos favoritos son: componer música, tocar bajo, guitarra y cuatro, viajar, hacer turismo interno, tomar fotografías y beber café.

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