BREVES PALABRAS EN TORNO Al AMBIENTE FÍSICO DE LA POESÍA DE GUILLERMO NÚÑEZ EN ESTA VOZ PRIMERA (1964) Por Leticia Pimentel Ríos

En el presente trabajo nos proponemos hacer un análisis crítico del ambiente físico en la poesía de Guillermo Núñez, poeta utuadeño, en su primer poemario Esta voz primera (1964) Primer Premio de Poesía otorgado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1984. Su obra poética ha sido muy reconocida por el Ateneo Puertorriqueño en 1971, 1973,1974; y por la Sociedad de Autores Puertorriqueños. Tiene, además, varios textos poéticos: Esta voz primera (1964); Esta otra voz –Poemar (l964); Esta voz-Amor (1968); Islote (1970); Libros de poemas (l978); Este mar inédito (1994); Fiesta poética (1998), entre otros.

La documentación sobre la que apoyamos el presente trabajo, ha tenido en cuenta las aportaciones de valor a nuestro alcance que la crítica ha hecho, entre ellos: Josefina Rivera de Álvarez; Manuel de la Puebla, Joaquín Monteagudo; como se observa en mi tesis doctoral, defendida en la Universidad de Sevilla en el 2001: DE LO PERSONAL Y LO SOCIO-LÓGICO-POLÍTICO: LA POESÍA DE GUILLERMO NÚÑEZ.

En este trabajo haremos algunos comentarios relevantes de su mundo físico, así como sus recursos expresivos con que cristaliza su texto fundamental en el primer poemario Esta voz primera (1994). Por limitaciones de espacio, no tocaremos otros subtópicos interesantes como lo son la tierra, la arena, el polvo, las piedras, las rocas, los bosques, los árboles, el agua, la lluvia, los ríos, los montes, la fauna y la flora, en el universo poético donde todo lo que rodea al poeta tiene sentido.

El estilo de Guillermo Núñez se distingue por la deformación estética de la realidad mediante las imágenes sensorialesSugiere en vez de expresar directamente, resalta lo simbólico en vez de lo narrativo; usa verbos que sugieren movimiento, acción; por el recurso de la repetición con formas estéticas;  por la nota autobiográfica que revela sus luchas existenciales: sus anhelos, sus amores; sus inquietudes, etc.  Se enaltece lo poético de la realidad telúrica, expresada con madurez y sencillez, el uso constante de una  prosopopeya sorprendente.  Para comenzar el estudio analítico fue necesario ocuparse de la exteriorización de las ideas, por medio del lenguaje simbólico. Luego de analizar los poemarios publicados y otros inéditos, encontramos que el poeta muestra preferencia por los símbolos que veremos a continuación.

EL AMBIENTE FÍSICO

El ambiente físico influye poderosamente en la poesía de Guillermo Núñez, en elmomento de la creación del discurso lírico.  La tierra, la arena, el barro, el polvo, laspiedras, las rocas, las montañas, los bosques, la lluvia, los ríos, la fauna y la flora, la hora  crepuscular, la noche; todo ello cobra sentido en el discurso lírico del poeta telúrico.

La naturaleza se muestra llena de bondad y sabiduría en la poesía nuñeana. Es testigo silente de las necesidades del poeta que deposita en ella sus cargas emocionales, espirituales y  físicas.  En ella busca saciar, cosmogónicamente, su sed de poeta.

Paisaje

Es en la naturaleza donde realmente manifiesta su pensamiento poético profundo,abismal y metafísico.  Revela su angustia temporal, ante la nada y ante la presencia divina.  Allí revela su inconformismo ante el dolor, ante la muerte irreparable, y, ante la tormentosa soledad.  Núñez no se intimida ante el paso del tiempo, porque la naturaleza siempre espera por el poeta que busca en ella refugio y seguridad.  En sus versos se funde con la naturaleza, con ecos algo renacentista.

Aunque en sus comienzos sigue el tradicional patrón de los poetas del parnaso isleño e hispanoamericano, desarrolla sus propias ideas, con un estilo propio, y rompe con la frialdad de los poetas anteriores. Va creando paulatinamente nuevos universos poéticos, poema tras poema, con gracia estética y honestidad.

El paisaje es un estado del alma que responde al estado sentimental del que la describe.  Núñez, en ocasiones, nos recuerda a los románticos españoles, pero su obra literaria es muy distinta.  Aunque, como ellos, asume una visión subjetiva frente al paisaje y permite el influjo de la naturaleza en sus emociones. Dicho paisaje es idealizado. Lo que al  hablante lírico le importa es darle al receptor su visión poética paisajista, del ambiente físico. No es lo que el poeta ve, sino lo que registra la experiencia, al transformarla en materia poética. Aunque  destaca los elementos que componen el paisaje visible, impregna sus versos de la emoción del instante.

Los elementos que caracterizan el paisaje puertorriqueño: tierra, agua, fauna y flora, evidencia el gozo del hablante lírico ante la creación.  Contrasta los rasgos sobresalientes de la naturaleza puertorriqueña con gracia y halago.  No pretende hacer un estudio de la flora y la fauna, sino poetizar.  En ocasiones nos refiere a paisajes hispanoamericanos que sensibilizan su ente isleño. El paisaje entra en la poesía de Núñez como símbolo de su amor entrañable por la patria y su Creador.  Son muchos los elementos que captan su atención, pero sobresalen: los colores, sabores, texturas, sombras y luces repentinas, sobre la fauna y la flora. El tratamiento del tema del ambiente físico, en los distintos poemarios, son dignos de estudiar.

La tierra

La tierra adquiere una nueva dimensión en la poesía de Guillermo Núñez; tiene vida propia y conforma el mundo exótico que se mueve en un mundo maravilloso, un mundo barroco hispanoamericano, telúrico desde sus versos iniciales. Estos los  encontramos en la revista puertorriqueña Triunfos, y  la revista Combate, de la década del sesenta. Este tema recalca la importancia de la tierra en todas sus manifestaciones, como un bello motivo poético, que nos refiere Gautier Benítez, Corretjer, Matos Paoli, entre otros.

Pero en la poesía nuñeana, la tierra es el centromundo del poeta y se convierte en una constante en toda su poesía. Aparece en sus versos de forma dinámica, en ocasiones, en otras, pasiva.  Cuando estudiamos la evolución de este elemento en su poesía vemos que la intuye desde sus inicios como sinónimo de madre.

En su primer poemario, Esta voz primera (1964), canta:

Yo llevo una mirada
de voces, de suspiros
y tristezas.
Manos que arañan
la mañana
y arrancan sangre
de auroras.
Manos tibias
de belleza,
heladas de leyendas…
¡Soñadoras!
Llevo manos
que se tienden
abarcando los Andes
de mi mente.
¡El hueco de mis manos
está lleno de preces! ¹

              Estos versos recogen la autopercepción telúrica del poeta, este se siente tierra. El poema de veinte versos libres de rima asonantada, afirma su procedencia telúrica; es hijo de la madre tierra.  Se constituye en hombre-tierra mediante el recurso de la metáfora.  Su ente telúrico sufre un cambio radical que determina su amor por la tierra.  Esta relación filial le permite intimar con sus secretos más recónditos.  Es la voz colectiva delos hijos de la tierra.  Se identifica, además, etnológicamente: Yo llevo una mirada / azul  de tierra verde.  Es así porque es parte de su flora, siente como ella, respira el calor de sus entrañas. Sus manos, son muy importantes para el poeta, son de hojas / temblorosas de nieve.

Poesía

             El poeta transmuta sus extremidades por el sustantivo hojas. Le permite al lector penetrar en su interior a través de la metáfora. Su mirada refleja el azul del cielo, la transparencia, la luz solar, la inocencia de un nuevo día. Recoge y refleja el paisaje tropical, exótico, exhuberante y maravilloso. No solo refleja la sanidad del alma del hombre-tierra, sino del paisaje que gobierna su interior.

 El poeta usa el lenguaje conocido en su comunidad para expresar sus emociones, en su ambiente físico. Helmut Hatzfeld explica el uso del lenguaje como medio de expresión  de emociones, en su obra Estudios de estilística:

El lenguaje, entendido como el habla estereotipada de una
comunidad linguística, revela su psicología solo al lingüista,
que se remonta a las condiciones creativas y conscientemente
expresivas de palabras, de formas, de frases, de locuciones y
de expresiones idiomáticas.²

Guillermo Núñez comunica al lector, con un lenguaje conocido en el habla hispana, que ha sufrido una metamorfosis. Se ha convertido en un árbol fuerte y frondoso. Es un personaje mítico, distinto al resto de la sociedad de su tiempo.  Confiere importancia al verde de la tierra que le absorbe misteriosamente, conforme a su procedencia que se caracteriza por sus verdes montañas, hermosas colinas, verdes prados y aguas cristalinas. Sus ojos de niños contemplan absortos El lago Dos Bocas, famoso por ser uno de los más anchos de las Antillas, pintado  del verdor de los montes circundantes y envuelto en un manto montañoso, fresco, refrescante.

Campo

            Su mirada está llena de peces en movimiento, de colores y símbolos lejanos de la vida humana que incitan a los hombres a la acción constante del mar de la vida cotidiana. Contrasta sus labios con las  montañas que susurran preces.  Estos, no están cerrados a la palabra; están en constante movimiento porque el poeta intercede a favor de la raza humana. Su oración se funde con la naturaleza en un acto de amor, ama la vida, las alturas, a Dios, y expresa gratitud en sus preces.  Cada parte de su cuerpo es comparada con un elemento del paisaje. Su pelo, de sin igual belleza, es de hierbas verdes, símbolo de la fauna tropical que adorna su centro mundo, y la flora hechizante del alma anhelante de paz interior,  que busca su identidad en la tierra.

Los colores brillantes, la luz intensa, el olor de las hierbas y la tierra, todos estos elementos se funden en un ente telúrico adornado con flores en sus sienes:  En mi pelo de hierbas / llevo un mar de rocío / y en mi mente sembradas / unas flores de río.  El poeta ha pasado por el proceso de la metamorfosis telúrica ante el espejo imaginario que ha creado. No es un pedazo de tierra, sino un ser pensante con órganos sensoriales que le permite describir su novedosa apariencia. Estas flores que adornan sus sienes, nos recuerdan las bellas guirnaldas que llevaban los artistas al ser reconocidos por sus logros. Las flores aluden a la brevedad de la vida. Cibeles o Rea, esposa de Saturno llevaba una corona de encina símbolo del árbol del Edén. Este ser telúrico carga sentimientos, emociones, a pesar de ser de barro. La tierra se identifica con la angustia del hombre; tiene pecho, es un desierto / de arenas invioladas. Su ser entero anhela comunicarse con el lector y le muestra sus entrañas.

        Si el poeta no se desdobla ante la naturaleza el lector no tendrá acceso a su vida.  El polvo vuelve al polvo.  Este árbol humano está alerta, es inteligente, ama la tierra: Mi pecho es un desierto/ de arenas  invioladas / que sueña caravanas / con camellos de alas. Es un árbol con alas y tiene sus raíces arraigadas en la tierra borincana, pero goza de un par de alas para soñar creando nuevos universos poéticos.

Es tierra que sueña  caravanas / con camellos de alas. Esa imagen nos recuerda el pegaso de los griegos que con su pezuña abrió la fuente de las musas. El cultismo “cara-vana”, sugiere la marcha lenta y acompasada de los camellos en el desierto. Aunque estos camellos son alados, se mueven lentamente. Núñez se remonta a las alturas mediante la expresión gráfica, en lugar de un concepto abstracto.  En ciertas ocasiones, se cuela el realismo mágico que rompe con la lógica del lector, cosa que nos recuerda a García Márquez.  Pero, el poeta explica la finalidad de su metamorfosis: buscar los senderos / de la inocencia blanca. Esto es, hallar la poesía pura. De esta manera su verso verde cae de sus manos de hojas para que el lector las recoja y recree sus versos telúricos.

La palabra alada le permite crear otros universos, como lo hace en cada uno de sus poemarios publicados y en otros, inéditos, que esperan salir a la luz. En el poemario Islote  describe el nacimiento de su madre tierra como Tierra recién nacida llenando el mar de asombro.³ Tiene vida propia  y provoca una fuerte emoción en el mar que la contempla maravillado. Esta tierra nuñeana es una tierra hispanoamericana, sufriente, lo vemos así cuando le dice: Las raíces estrangulan la tierra con gritos de savia.  Es tierra  que siente, padece, canta  y da frutos a los hombres.  Este concepto lo deja ver, claramente, en su poema inédito Todo agua.4  En el mismo poema contempla el sufrimiento de la madre tierra en el parto: ¡Qué preciosos los campos / la cosecha lograda / porque la tierra pare / como  una madre alada / la tierra es el tesoro / donde esplenden las abras!

En el último análisis, el poeta se convierte en portavoz de la tierra, cuando rompe con los moldes tradicionales del parnaso isleño e hispanoamericano. Esta voz primera sale de las entrañas mismas de su madre tierra, para cantarle a Dios y a su creación. Es la misma tierra quien provoca la expresión poética en el poeta fusionado con lazos telúricos.  Se constituye en instrumento de expresión profunda volitivamente. Núñez absorbe sus ricos minerales y los transforma  en poesía que devuelve a la tierra hispanoamericana como una ofrenda.

 

Referencias

Núñez, G. (1964). Esta voz amor. San Juan, Puerto Rico: Cordillera (EVP)

(1966). Esta otra voz amor-Poemar. San Juan, Puerto Rico: Argenta…(EOVA)

(1968). Esta voz –Amor-San Juan, Puerto Rico: Argenta… (EVA)

(1970). Islote. San Juan, Puerto Rico: ICPR… (I)

Hatzfel, H. (1975). Estudios estilísticos. España: Planeta.

[1] Núñez, G. Esta voz primera.  San Juan, Puerto Rico. Cordillera. p. 16.

[2] Hatzfeld. H. (1975). Estudios de estilística. España: Planeta. p. 82.

[3] Núñez. Islote. San Juan, Puerto Rico. ICPR.p. 2.

[4] Núñez, “Todo agua”. (?). (Inédito). p.1.

 


Leticia PimentelSobre la autora

Leticia Pimentel Ríos nace en Santurce, Puerto Rico. Cursó sus estudios de maestría en Estudios Hispánicos, en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Obtiene su doctorado en la Universidad de Sevilla, España, con su tesis: DE LO PERSONAL Y LO SOCIOLÓGICO-POLÍTICO: LA POESÍA DE GUILLERMO NÚNEZ, poeta y escultor utuadeño. Dicta conferencias, y tiene a su haber varios libros. Enseña cursos de Español y Humanidades en la Universidad Interamericana, en la Universidad de Puerto Rico y en la Universidad Metropolitana, Bayamón.